Las acciones y el bitcoin caen, mientras el índice del miedo se dispara El 26 de septiembre de 2024, los mercados financieros han sido testigos de una fuerte turbulencia. Las acciones y el bitcoin han sufrido una caída significativa, y la volatilidad del mercado ha alcanzado niveles que no se veían desde las primeras etapas de la pandemia de COVID-19. En este contexto, el índice de volatilidad (VIX), conocido como el "índice del miedo", ha registrado un aumento notable, lo que ha llevado a muchos inversores a cuestionar la estabilidad de sus carteras y a considerar si este sea un buen momento para invertir o retirarse. Desde el inicio de la semana, los activos considerados de riesgo, como las acciones y las criptomonedas, han continuado su descenso. Los principales índices bursátiles, incluido el S&P 500, el NASDAQ y el Dow Jones Industrial Average, han experimentado pérdidas de más del 2% en un solo día.
En particular, el NASDAQ, que está compuesto en gran parte por empresas tecnológicas, fue el que más sufrió, reflejando la creciente incertidumbre en el sector. El bitcoin, la criptomoneda más famosa y considerada un refugio para algunos inversores, también ha enfrentado una caída brusca. En la mañana del mismo lunes, su valor se desplomó un 12%, bajando por debajo de los 50,000 dólares antes de recuperarse ligeramente a 54,500 dólares. Este desplome es especialmente significativo, ya que se trata de la peor semana para el bitcoin desde noviembre de 2022, cuando la quiebra de la exchange FTX, dirigida por Sam Bankman-Fried, sacudió la confianza en el mercado de criptomonedas. La correlación entre el rendimiento de las acciones y los precios del bitcoin se ha vuelto evidente, especialmente en tiempos de incertidumbre económica.
A medida que las acciones caen, la aversión al riesgo entre los inversores también se intensifica, alimentando más la caída de los activos digitales. En este caso, la preocupación por el futuro de las políticas monetarias y el retorno de la inflación han llevado a los inversores a buscar refugio, pero no ha sido suficiente para evitar el descenso. Un factor clave en este escenario es el rendimiento de los bonos del gobierno de EE. UU., que tradicionalmente se consideran un indicador de la salud del mercado de acciones.
En este contexto, los rendimientos de bonos han mostrado signos de una caída, sugiriendo que los mercados anticipan un cambio en la política monetaria de la Reserva Federal. Los niveles de los bonos del Tesoro a 10 años han caído por debajo del 3.8%, aumentando la especulación sobre posibles recortes de tasas de interés a corto plazo. La probabilidad de que la Reserva Federal baje su tasa de interés en medio punto para la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en septiembre está siendo considerada casi una certeza, de acuerdo con las apuestas de los mercados. Sin embargo, la reciente sorpresa de la política monetaria del Banco de Japón, que decidió aumentar su tasa de interés de referencia por segunda vez en 17 años, ha adicionado otra capa de complejidad.
Aunque el ajuste fue modesto, pasando del 0.1% al 0.25%, su impacto ha resonado mundialmente, generando preocupaciones sobre las decisiones de política monetaria en un contexto global interconectado. Para los inversores estadounidenses, el movimiento del BoJ podría tener repercusiones en la dinámica de los mercados. Algunos traders en Japón se han beneficiado de los bajos tipos de interés para apalancar inversiones en activos más arriesgados.
Si el Banco de Japón continúa con su ciclo de aumentos, esto podría provocar un desmantelamiento de esas posiciones, potenciando turbulencias en los mercados internacionales. Sin embargo, a pesar del panorama desalentador, algunos analistas sugieren que la volatilidad podría ofrecer oportunidades de compra atractivas para aquellos dispuestos a arriesgarse. Históricamente, niveles altos del VIX, por encima de 30 o incluso 40, suelen ser seguidos de recuperaciones de mercado, ya que los inversores se dan cuenta de que los precios de activos están a la baja y pueden estar sobrevendidos. Algunos expertos consideran que el índice Russell 2000, que agrupa a las empresas de pequeña capitalización, podría experimentar un rebote en las próximas semanas. Durante el último año y medio, los inversores han retirado fondos de las acciones de pequeña capitalización en favor de las grandes empresas tecnológicas, conocidas como las "Magnificent Seven".
Esto podría generar una situación de desajuste que, a largo plazo, beneficiaría a las empresas más pequeñas. En el caso de las acciones tecnológicas, hay oportunidades en empresas que podrían ser resilientes a los cambios en el entorno monetario. A pesar de un reciente informe de ganancias decepcionante, empresas como Intel (NASDAQ: INTC) podrían emerger como buenos puntos de entrada. Intel se beneficiará de la ley de semiconductor CHIPS y tiene la posibilidad de convertirse en una importante empresa de foundry de chips, lo que le otorgaría una ventaja competitiva a largo plazo. En cuanto al bitcoin, el consejo para los entusiastas de las criptomonedas es que consideren la posibilidad de hacer compras en momentos de caídas significativas, como el actual.
No obstante, es crucial recordar que la criptomoneda es altamente volátil. Los inversores deben estar preparados para mantener su posición a largo plazo o establecer un plan de salida, como un precio de stop-loss, para mitigar pérdidas. Por último, es fundamental que los inversores no se dejen llevar por la urgencia de entrar de inmediato en el mercado. La estrategia ideal es ir acumulando posiciones gradualmente. La venta masiva de mercados podría persistir un tiempo más, y no es necesario intentar encontrar el "punto más bajo".
La paciencia y una mentalidad resistente al pánico del mercado son clave para navegar en estas aguas turbulentas. Es momento de reflexionar sobre la salud del mercado y las decisiones que se tomen, con la esperanza de que una recuperación esté a la vuelta de la esquina.