Lyft ha estado en el centro de atención en los últimos meses, especialmente tras los recientes movimientos estratégicos de su CEO, David Risher. La compañía de transporte, conocida principalmente por su servicio de taxis a través de una aplicación, ha decidido dar un giro audaz hacia el negocio de la micromovilidad, centrándose especialmente en el sistema de bicicletas compartidas. Durante una entrevista, Risher expresó con claridad su visión: “sería una locura no lanzarse de lleno en el bikeshare”, subrayando la importancia de este sector en el futuro del transporte urbano. En verano de 2023, Lyft contemplaba la posibilidad de vender su división de micromovilidad, ante el creciente interés de posibles compradores. Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente.
La acogida de los usuarios hacia las bicicletas eléctricas compartidas ha sido abrumadora, lo que llevó a la empresa a repensar su estrategia. Hoy, Lyft se posiciona como un socio ideal para las ciudades que buscan mejorar sus redes de transporte urbano. Desde que adquirió a PBSC Urban Solutions, un proveedor de estaciones y bicicletas compartidas, Lyft ha invertido fuertemente en la construcción y despliegue de bicicletas eléctricas y scooters de alta calidad, así como en estaciones de carga solares y modulares. Este enfoque no solo responde a una tendencia de movilidad más sostenible, sino que también busca mejorar la experiencia del usuario y facilitar la integración con el transporte público. Risher ha demostrado ser un líder proactivo, preguntándose a sí mismo: “¿Debemos vender esta parte del negocio o aprovecharla?”.
En respuesta, decidió que era fundamental que Lyft operara su propio sistema de micromovilidad. Durante los primeros ocho meses de 2024, el uso de bicicletas eléctricas de Lyft aumentó un sorprendente 65% en comparación con el año anterior, lo que representó la mitad de todas las rutas realizadas en la plataforma. Este crecimiento ha solidificado la creencia de que el futuro de Lyft debe estar ligado íntimamente al ecosistema de las bicicletas compartidas. Sin embargo, continuar en esta dirección no es un camino sin costos. Lyft ha emprendido un proceso de reestructuración que implica despidos equivales al 1% de su fuerza laboral en el área de tecnología, trasladando recursos de investigación y desarrollo hacia ventas y operaciones.
Esta transición está en línea con la nueva visión de Lyft sobre cómo crear un futuro más eficiente y sostenible. Se proyecta que los costos de esta reestructuración se sitúen entre 34 y 46 millones de dólares, una cifra significativa, pero que podría ser justificada por los beneficios a largo plazo que se prevén. El nuevo enfoque implica que Lyft integrará sus operaciones de micromovilidad, incluyendo tanto el servicio que proporciona a las ciudades a través de PBSC como las iniciativas propias de bicicletas y scooters de Lyft, como Citi Bike en Nueva York y Divvy en Chicago. Esta integración dará lugar a una nueva división: Lyft Urban Solutions, liderada por Michael Brous, exjefe de operaciones de la compañía. Según Risher, la reestructuración permitirá un beneficio continuo para el negocio, estimando que podría aportar unos 20 millones de dólares anuales.
Aunque la micromovilidad representa actualmente una pequeña porción de los ingresos de Lyft, cualquier ingreso adicional es crucial, sobre todo considerando que durante el segundo trimestre del año se reportó una pérdida operativa de 27 millones de dólares, aunque mucho menor que los 159 millones de pérdida operativa del año anterior. A medida que Lyft busca actualizar sus plataformas de hardware y software, tiene como objetivo lograr un punto de estandarización en cada ciudad. Esta estrategia se enfocará en un enfoque basado en estaciones que esté conectado a una red más amplia, evitando el modelo de scooters y bicicletas sin anclaje que ha dominado el mercado en los últimos años. Risher argumenta que este enfoque ayudará a las ciudades a reorganizarse de una manera más efectiva. "Hubo un tiempo en que todo era un libre para todos, simplemente colocamos un montón de cosas en la calle.
Pero creímos que deberíamos hacerlo de una manera que funcione para los usuarios y también para las ciudades”, explicó. La opción de bicicletas y scooters anclados también ofrece el beneficio adicional de establecer asociaciones a largo plazo con las ciudades, ya que las estaciones se convierten en parte de su infraestructura urbana. Esto puede resultar en una colaboración más fructífera y duradera entre Lyft y las administraciones locales, algo que muchas empresas de micromovilidad han luchado por lograr. Por otro lado, aunque Lyft reducirá su presencia en el mercado de scooters y bicicletas sin anclaje, no quiere perderse la tendencia de estas modalidades de movilidad. La empresa ha decidido continuar su asociación con Spin y, más recientemente, Bird, para permitir a los usuarios reservar estos vehículos directamente a través de la aplicación de Lyft.
Esto significa que, aunque Lyft está reorientando su enfoque, sigue manteniendo su relevancia en el mercado de transporte urbano. En resumen, Lyft se encuentra en una encrucijada que puede definir su futuro. Su compromiso de invertir en el negocio de la micromovilidad y en los sistemas de bicicletas compartidas subraya una visión más amplia que no solo se limita a los viajes privados. Con el número total de viajes alcanzando los 709 millones en 2023, de los cuales 56.7 millones fueron en bicicletas y scooters, está claro que hay un mercado en crecimiento que Lyft no quiere ignorar.
La decisión de seguir adelante con su división de micromovilidad en un momento en que otras empresas consideran retirarse de este mercado puede ser arriesgada, pero también puede posicionar a Lyft como un pionero en la transformación de la movilidad urbana. Las palabras de Risher resuenan más que nunca en un mundo donde la sostenibilidad y la adaptabilidad son esenciales: “sería una locura no tomar esto en nuestras propias manos”. A medida que el cambio hacia un transporte más ecológico y eficiente continúa tomando impulso, Lyft está haciendo lo que considera necesario para ser parte de esa evolución.